De Límites y Limitaciones

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Una vez un cristal me dijo:

“Tienes tus límites,

No vayas más allá.

Sin límites no hay territorio

Sin territorio no hay respeto.

Tu piel es un límite

Tu sonrisa es otro…

Tu ira es también un límite

Cómo lo es tu miedo.

Sin limites te invaden o invades

Sin ellos te pierdes la aventura de explorar el territorio interior

La Aventura de ser explorador,

Guerrero y conquistar tu ser,

Sabio y aprendiz de la vida,

Bufón o Gobernante de tu Existencia!!!

 Por ello cuando te encuentres a alguien que te enseñe de límites,

Guardalo como un tesoro.

Amalo sin medida y Agradece su regalo”

Pero cómo? No comprendo lo que me quieres decir…- le dije.

Siempre me han enseñado que debo superarme, y atravesar mis límites.

Para que comprendas mejor,-dijo el cristal.  harás lo siguiente: mañana a la hora de mayor oscuridad de la noche partirás con tu caballo y galoparás tanto como puedas para que al alba con el primer rayo de luz estés en la frontera, en los limites de tu territorio y una vez alli sube a lo alto y echa un vistazo que hay del otro lado. Entonces vuelve y cuentame lo que ves.

Llena de curiosidad hice lo que me pidió, y partí con un ciento de interrogantes y expectativas, como una niña jugando un nuevo juego, fue así como con la primera luz de la mañana ya estaba subida a lo alto de la muralla que hacía de límite de mi territorio y eché un vistazo.

Para mi sorpresa, encontré un maravilloso paisaje, unas hermosas tierras aparecieron ante mis ojos, verdes prados, rios, montañas… muy similares a las mías y era tan maravillosa aquella imagen y parecía todo parte de la misma tierra que  me pregunté por qué estaba allí mi muralla, cómo es que no eran un solo territorio, mi ser de repente empezó a languidecer, algo en mi me llamaba a lanzarme sin pensarlo a aquel nuevo territorio de belleza sin par. Llena de pena pues aquellas tierras estaban del otro lado de mi muralla regresé a casa y le conté a mi cristal lo sucedido y lo que pensaba.

Mientras hablaba una sonrisa se esbozó en sus labios. Sonrisa que poco a poco pasó a convertirse en una estridente carcajada, cada vez me sentía peor, cómo era posible que se riera así de mis tribulaciones?, si había hecho todo lo que me pedía y le había abierto mi corazón con lo que estaba sintiendo.

Tras un buen rato el cristal se acercó y me preguntó: ¿recuerdas que se veía en la lontananza? -estaba tan maravillada con el paisaje en conjunto que me fue difícil responder con precisión, así que me dijo “vuelve pero esta vez fíjate bien”.

Así que volví a la muralla y al llegar a lo alto el sentimiento de pena se intensificó, era casi doloroso y desgarrante, esa muralla no tenía sentido en tan maravillosos paisaje. Para mi sorpresa mis ojos parecieron distinguir otra muralla muy, muy lejos. Cuando regresé le conté al cristal con lujo de detalles lo que había visto y me dijo: -pues entonces busca una grieta en tu muralla , derríabala! corre y conquista ese nuevo territorio!.

Partí nuevamente dispuesta a cumplir mi tarea, tardé tres años en derribar parte de la muralla y 9 en llegar hasta los confines de tan vasto territorio. Descubrí una geografía única, altas montañas, ríos de mil colores, aves, peces, plantas imposibles, frutos con aromas a cielo… Una vez finalizada mi tarea volví de regreso cargada con tesoros inimaginables. Al llegar a casa allí estaba como siempre esperándome mi cristal. Y con una sonrisa me preguntó por mi viaje. Mil y una noches tarde en narrarle las nuevas experiencias y al final me preguntó: – subiste a lo alto de la ultima muralla?

Tantos años descubriendo, disfrutando, aprendiendo hicieron que al legar a mi destino olvidara mi cometido. – Amado cristal – respondí. No subí, ni miré lo que había del otro lado, hay tantas cosas de este lado tantas maravillas que me faltarían cientos de vidas enteras para descubrir todos los secretos de tan insospechadas tierras.

Y con un destello de luz, dijo el cristal: – ahora comprendes, la primera muralla era una limitación la segunda quizás sea un límite, lo sabrás cuando llegue el momento. Un día irás de nuevo y quizás sientas necesidad de subir a lo alto y mirar lo que se esconde del otro lado. Ese día recuerda lo que hoy me has explicado.

Pasó el tiempo, pasaron muchas vidas, y la profecía del cristal se cumplió y fui hasta los confines de mi territorio y subí a lo alto y eché un vistazo. Entonces Te encontré y me enamoré de Ti. Reina de mis tierras Rey de las tuyas. Hicimos una alianza  y desde entonces caminamos juntos.

©María Arboleda

 

ɯɐɹíɐ ɐɹqoןǝpɐ

Author: María Arboleda

Dra. en Medicina y Cirugía. Médica Sintergética. Homeópata. Terapeuta floral. Terapeuta Tensérgica. sistema Corazón Coherente para re-alinear cerebro y corazón. Consulta en Vigo y Barcelona.

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